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La historia de la zapatería de Pepe o por qué las PYMES no se atreven a dar el salto digital

noviembre 29, 2011

Pepe tiene una zapatería en una capital de provincia española. Ha oído que algunos de sus competidores tienen perfiles en Facebook y en Twitter, que dicen que ahora venden más, y que algunos de sus clientes están fuera de la provincia e incluso fuera de España. Como su competencia está en Redes Sociales, él también quiere estar, así que se pone manos a la obra. Pero se encuentra con varios problemas:

1.- No sé por dónde empezar. Una tarde, al cerrar la zapatería y después de haber hecho la caja diaria, Pepe decide quedarse en la tienda para abrir los perfiles en Facebook y en Twitter. Y empiezan las dudas: ¿Página corporativa o perfil personal en Facebook? ¿Y Google+? ¿Debería estar también allí? ¿Cómo hago que la gente me siga en Twitter? Y ahí no acaba la cosa: una vez que ha conseguido crear sus perfiles, la siguiente duda es ¿y qué pongo?

2.- Demasiados perfiles que gestionar. Día a día, con los clientes, la tienda, la caja, los pedidos, la gestión de stock, Pepe no encuentra el momento para sentarse y gestionar sus redes sociales. Cuando lo hace, se vuelve loco con tantas páginas abiertas, así que al final pone lo mismo en cada red social, aunque hay muchos días que sólo abre Facebook, que es la que mejor conoce.

3.- Sobreabundancia de información. Cuando navega por Internet para “inspirarse”, se da cuenta de que hay miles de zapaterías como la suya y también con perfiles en las redes sociales intentando comunicarse con sus clientes, así que se pregunta: ¿Por qué me van a hacer caso a mí? ¿Qué es lo que puede interesarles?, y volvemos a la pregunta del primer punto: ¿Qué pongo yo? ¿Cómo me diferencio?

4.- No quiero compartirlo todo. Esta es una de las trabas más comunes que nos encontramos entre las PYMES.  Pepe se plantea: Si cuento en mi página de Facebook que tengo una oferta especial para mis seguidores, mi competencia lo va a ver y me va a copiar la idea, y no quiero mostrar todas mis estrategias para captar clientes y, además gratis! Así que se limita a dar los buenos días a sus seguidores, a felicitar el fin de semana y así sus “secretos” están bien guardados, tan bien, que no se enteran ni sus posibles clientes.

5.- No tengo personal para que se dedique a esto. El negocio de Pepe es más bien pequeño. Tiene a una empleada para ayudarle a tener el almacén ordenado y para atender a los clientes mientras él sale a hacer papeleos y no para estar navegando en Internet, y menos, en horas de trabajo. Además, no se puede permitir pagar a nadie externo para que le actualice cuatro tonterías cuando además, no sirve para nada.

6.- No quiero que hablen mal de mí. El otro día vio en las noticias cómo por culpa de las redes sociales, un famoso programa de TV se quedó sin anunciantes, e incluso oyó que habían montado una campaña para hundir a una conocida marca de chocolatinas. Pepe no quiere exponer su zapatería a que a unos desaprensivos se les ocurra hablar mal de un negocio que le ha costado tantísimo dinero y esfuerzo, y perder a sus clientes.

7.- No ayuda a mi negocio. Pepe lleva tres meses con un perfil en Facebook (del que se han hecho fans sólo sus amigos, familiares y algunos clientes de toda la vida) y en Twitter, que sólo tiene 10 seguidores. Se pregunta cómo es posible que su principal competidora, la dueña de la Zapatería Casanova, asegure que sus clientes han aumentado en un 20% gracias a las Redes Sociales, y que incluso se está planteando abrir una tienda en Internet.

8.- Es una pérdida de tiempo. Por todos estos motivos, Pepe decide seguir dedicando todo su tiempo a lo que realmente sabe hacer y ha hecho toda la vida, porque/aunque sus ventas se vean cada vez más mermadas por la crisis y esté empezando a perder dinero.

A Pepe le pasa lo mismo que al 67% de las PYMES en EE.UU. (¡!), según un estudio elaborado por  Socialstrategy1, y OfficeArrow* que sostiene que éstas no invertirán en redes sociales en 2012 por los mismos motivos.

¿Qué pasaría si hiciéramos el mismo estudio en España? Pues me aventuraría a decir que ese porcentaje sería sustancialmente más alto. ¿Y qué podemos hacer para ayudar a las PYMES a superar estas barreras reales? El fin de este blog es, precisamente, tender una mano a los autónomos y pequeños empresarios para que el salto no les dé tanto vértigo.

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